Ella. Ella tiene ojos verdes, un verde profundo, brillante. Algunos dirían verde pasto, pero del mejor pasto, el de los campos de golf. Ella tiene el pelo castaño y la piel blanca. A ella le gusta el rojo, el violeta y el azul. Ella tiene 19 años. Ella es alta y esbelta. Ella es hermosa. Ella. Ella está loca.
Es excéntrica, especial. Ella excede los límites de la sociedad. Ella no sabe lo que es real y lo que es imaginación. Ella me dijo que vive en una mansión con las paredes color beige y los techos color azul. Como en los cuentos de hadas, me dijo, tiene un jardín muy grande, lleno de flores, y a veces se ven preciosas mariposas revoloteando. Me dijo que tiene una sala de música y un salón de dibujo, como las viejas casas de siglos pasados. Ella dice que tiene una cama con dosel, el acolchado es blanco y mullido, y el dosel es color magenta. Claro, yo nunca supe si ella realmente vivía ahí.
Ella usa vestidos acrónicos, extraños. Largos y abultados, de colores tierra y verdes, que resaltan sus ojos. Ella es virgen pero sabe besar. Ella dice que me quiere, pero ella nunca sabe esas cosas, ella es muy distraída.
La primera vez que la vi fue en un parque. Le estaba dando de comer a las palomas, como una niña. Me llamó la atención su vestimenta, un vestido largo hasta el piso de terciopelo verde oscuro. Yo me senté a su lado, ella me miró y me dijo: -No quiero volver.- Y entonces la llevé conmigo. Siempre me pregunté si el lugar del que había escapado no era un manicomio. Pero, por supuesto, ella no sabe lo que es eso.


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