
Toda mi vida siempre me esforce por ser inteligente, interesante, culta. Tener siempre un tema de conversación, interesarme por los demás, recordar pequeños detalles y sobre todo, siempre me esforcé por dejar una impresión en los demás.
Siempre me esforce por no ser una cara bonita, siempre quise que mis ojos no estén vacíos, que siempre haya algo detrás de ellos. Siempre quise ser recordada.
Y me doy cuenta que, en mi único objetivo, fallé.
No hay nada más en mi que una cara bonita... bueno, ni siquiera es tan bonita...


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